John Porral, A Clock
Exposición que muestra la película A Clock (2026) de John Porral. Con una duración de 24 horas, está compuesta por varios miles de fragmentos de películas de la historia del cine que presentan relojes o referencias a la hora exacta de cada minuto del día y se muestran en tiempo real, pues la proyección está sincronizada con la hora del lugar donde se exhibe.
De 4 a 18 de septiembre de 2026. La Gran (Carabanchel, Madrid)
A Clock (2026) es una obra de videoarte de 24 horas compuesta por varios miles de fragmentos de películas y series de televisión de la historia del cine que presentan relojes o referencias a la hora exacta de cada minuto del día y se muestran en tiempo real, pues la proyección está sincronizada con la hora del lugar donde se exhibe. Construye, por tanto, un reloj funcional y en funcionamiento que fusiona el tiempo cinematográfico ficticio de la pantalla con el tiempo real de cada minuto que viven sus espectadores. Los relojes mostrados o sugeridos en cada escena coinciden con el momento en que se está viendo, que avanza de forma inquietante y no puede ser parado, retrasado o adelantado.
La obra es una constante sorpresa construida a partir de una trepidante variedad de escenas de diferentes épocas, contextos y géneros cinematográficos, cuyas tramas parecen haberse fragmentado en multitud de pedazos narrativos. Así, cuando reconocemos una película familiar en uno de esos fragmentos, el inexorable avance de la proyección hacia otro y con él, nuestra percepción del transcurrir del tiempo –que de ninguna manera puede volver atrás– nos enfrenta con la angustia de de comprobar que el presente es siempre esquivo. Pero además, esa mezcla de fragmentos que abarcan más de cien años de películas conocidas y desconocidas (películas románticas, cómicas, dramas, thrillers, westerns, de ciencia ficción, en color, en blanco y negro, obras de arte o fiascos cinematográficos) activan en el espectador, en un corto lapso de tiempo, una amplia gama de sensaciones, narrativas, escenarios y atmósferas que provocan que su tiempo se desarrolle en innumerables direcciones a la vez.
A Clock es una recreación íntegra de The Clock (2010) de Christian Marclay. Una obra de arte elogiada y fascinante y una experiencia abrumadora que implicó un trabajo de dos años a su autor y un equipo de seis asistentes empeñados en rendir un homenaje al cine y al paso del tiempo y que fue ganadora del León de Oro de la Bienal de Venecia de 2011. Un ejercicio de apropiacionismo que con los años se ha convertido en una pieza mítica cuya existencia pocos conocen y menos han podido ver más que en pequeños fragmentos, siempre adictivos, por las dificultades impuestas por sus características, los horarios de los museos o galerías que la han proyectado, pero sobre todo por la escasez de copias disponibles –seis– y las múltiples limitaciones a la hora de su exhibición impuestas por el propio Marclay. De ahí que desde el principio, The Clock, su enigma y su parcial invisibilidad se convirtieran en una obsesión para John Porral. Tras recopilar amplia información sobre la película y cuestionarse cuántas personas habían logrado contemplarla completa y sus propias opciones para verla, finalmente optó por tratar de reconstruir una obra inaccesible a partir de varios registros de sus componentes: de los pocos fragmentos disponibles, de algunas descripciones y, sobre todo, de la documentación escrita a la que pudo acceder. Por tanto, su fuente no es la película de Marclay o la experiencia audiovisual original, sino su huella.
Podríamos decir que es como hacer una copia de Las Meninas sin ver el cuadro de Velázquez, solo a partir de algunas fotografías en blanco y negro de principios del Siglo XX y de descripciones escritas sobre sus personajes, la habitación en que se encuentran, los cuadros velados del fondo o la luz y los colores de la escena.
Marclay construyó The Clock buscando y montando imágenes; Porral construye A Clock leyendo el mapa dejado por esa construcción e intentando volver a materializarla. Aquí, la cronología no aporta necesariamente la experiencia exacta de la obra de Marclay (las duraciones precisas, los cortes o las transiciones) por lo que en cada uno de esos huecos, Porral está creando inevitablemente otra obra cuyo resultado, en su montaje, difiere, aunque levemente, de la película de Marclay. Aunque las mayores diferencias están en el intento de subvertir la exclusividad de The Clock mediante su difusión en streaming a través de Internet y en la definición del soporte actual, por las posibilidades, 15 años después de la primera, de acceder a fragmentos en HD de todos los clips utilizados y la mejora en las herramientas de edición no lineal de video.
A Clock busca romper el enigma de The Clock, rendirle homenaje y acercar su esencia usando la recreación como un mecanismo de entendimiento pero también de cuestionamiento del valor de la copia y la originalidad en el mundo del arte contemporáneo. Como señala Miguel Sánchez Lindo en el texto que acompaña la exposición, “la azarosa e intrincada realización de A Clock —desde la creación de una wiki a la compilación del archivo fílmico y la escritura de código para la realización del montaje final— da cuenta del empleo de los nuevos-nuevos medios a lo que eran los nuevos soportes y de las posibilidades que plantean, pero también del horizonte del trabajo colectivo y de la disolución de la autoría.” Por ello esta obra ya no es El Reloj, sino Un Reloj. Uno de los relojes posibles, derivado de los mismos datos pero construido por otra persona en un momento diferente.
En un tiempo en el que la atención es frágil y cualquier película, video o reel pueden detenerse, acelerarse o rebobinarse y en el que nuestros teléfonos han atomizado la creación de contenido audiovisual, A Clock nos desafía con una creación de 24 horas que exige esfuerzo y cambios en nuestra mirada.
John Porral (Madrid, 1987) es arquitecto de profesión y se ha especializado en proyectos de diseño computacional, generativo y algorítmico, que ha expuesto en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2021 y la Bienal Internacional de Arquitectura de Euskadi/Mugak 2025. Esta especialización le ha servido a la hora de realizar su primer proyecto de videoarte, A Clock. Dada la envergadura del mismo, ha empleado su conocimiento en lenguajes de programación para automatizar procesos en su creación, e incluso controlar el visionado del proyecto, para que siempre esté en hora.
Vista de la exposición

