Estampa 2026
De 24 a 27 de septiembre de 2026. Ifema Feria de Madrid. Pabellón 5, Stand 5B27
Solo-project de Marina Núñez
Del 24 al 27 de septiembre, participamos en Estampa 2026 con un solo-project de Marina Núñez que hemos titulado “Flores”. Es nuestra decimosexta participación en la feria; la segunda en la que presentamos un proyecto individual de Marina Núñez.
El hilo conductor de este proyecto de Marina Núñez es la representación –o probablemente sea más adecuado decir la utilización– de las flores y su simbología para cuestionar la tradicional separación entre naturaleza y cultura, humano y vegetal, cuerpo y entorno. La flor es, probablemente, uno de los primeros lugares en los que Núñez empieza a imaginar un mundo sin fronteras estables entre las especies.
Porque en la obra de Marina Núñez, las flores no son simplemente un motivo iconográfico sino uno de los principales vehículos de su producción plástica para, en un principio, pensar sobre el cuerpo y la historia del arte desde una perspectiva feminista y posteriormente sobre la identidad y su actual concepción posthumana de la naturaleza.
Ya en sus primeras pinturas de los años 90, flores y frutas procedentes de la tradición de la naturaleza muerta se mezclaban con rostros y cuerpos femeninos dentro de una lógica de vanitas que relaciona belleza, materia orgánica y muerte. Con ellas la artista comienza a hablar de identidad y cuerpo al tiempo que ilustra las críticas feministas sobre la exclusión histórica de las mujeres de las academias, relegada su práctica artística al género menor de la pintura de flores y bodegones.
En proyectos posteriores, Núñez no abandona ese género, sino que lo transforma desde dentro, como muestra su serie Cuadros de flores (2020) pintada para su exposición individual en el Museo Thyssen de Madrid y dos de cuyas obras mostramos en el stand. En la serie, rosas, lirios e iris se entrelazan con rostros femeninos hasta que resulta difícil determinar dónde termina el cuerpo y dónde empieza la planta en una fusión que funciona como velo pero también como elemento transformador. En esa misma exposición, el vídeo Vanitas muestra dos bustos humanos de apariencia pétrea que terminan disolviéndose y transformándose en flores, en otra forma de vida. La flor deja de ser el tradicional emblema de la fugacidad para convertirse en una forma de resistencia de la materia. Núñez va abriendo una etapa en la que la distinción entre organismo humano y organismo vegetal comienza a deshacerse en sus obras; a imaginar qué sucede cuando lo vegetal y lo humano pierden sus límites.
La naturaleza ya no está ahí para ser contemplada; es una fuerza que desborda el marco que la cultura le ha impuesto, como sucede en Jardín salvaje (2019). Y así, en sus proyectos y obras de los dos últimos años –especialmente El tercer reino, Tantos mundos en este y Terra ignota– su investigación se centra en la naturaleza, los mundos híbridos y muy particularmente en las relaciones entre especies para defender que la naturaleza se apoya en una red de interconexiones fluidas y que la hibridación está mucho más presente de lo que admitimos.
Las obras que conforman el cuerpo principal de nuestro stand en Estampa inciden en estas reflexiones. En él, la flor y lo vegetal son los protagonistas absolutos. Así, tanto la instalación Vivaria como las obras de la serie Transformaban en hojas las patas (ambas de 2026), representan híbridos en la tradición del Grutesco –el título de esta última serie proviene de la descripción que hace Vasari de ese motivo plástico–. Estas obras funden los reinos animal y vegetal con lo mineral, representado por el soporte sobre el que están impresas, en un único cuerpo al objeto de sabotear el orden establecido y las convenciones sobre la competencia como base de la evolución y defender una naturaleza híbrida en la que las fronteras entre animal y vegetal dejan de ser estables.
Transformaban en hojas las patas es una serie que se compone de varias piezas de pequeño formato resueltas mediante técnicas diferentes, como el dibujo o la impresión sobre piedra, mientras que Vivaria es una instalación formada por 35 baldosas que simulan los tradicionales pavimentos hidráulicos y que parten de la pared para ir extendiéndose por el suelo. Aquí la imagen deja de ser algo que simplemente contemplamos para convertirse en el territorio mismo que habitamos donde la forma de presentarlo y las imágenes representadas –los motivos vegetales, florales y formas híbridas habituales en esos mosaicos se convierten en un laboratorio de vida, en esos viveros a los que alude su nombre– inciden en que el ser humano no está separado del medio ambiente, sino que existe en continuidad y pertenencia con él.
Junto a ellas, dos óleos sobre lienzo de la serie citada Cuadros de flores (2020), varias piezas de latón de la serie Envidia (2022) y los minuciosos retratos realizados con lápiz blanco sobre madera de la serie Daphne (2023). Estos muestran cabezas femeninas de las que surgen paisajes y toman su título del mito de la ninfa que para huir del arrogante Apolo se convirtió en laurel, cubriendo su cuerpo de corteza de árbol, convirtiendo sus pies en raíces y su cabello en ramas y hojas. Todas ellas, muestran, además, la amplia gama de soportes y técnicas sobre las que se asienta la obra de la artista.
Sobre la artista:
Marina Núñez (Palencia, 1966) representa en sus obras una identidad metamórfica, híbrida y múltiple; y recrea una subjetividad desestabilizada e impura para la que la otredad no es algo ajeno, sino que constituye básicamente al ser humano. Las fronteras con el entorno se diluyen, las personas se convierten en paisajes, ecosistemas, una suma compleja de elementos diversos.
En sus últimas obras se ha centrado en la relación del ser humano con su entorno –natural, tecnológico– representándola como una relación de contigüidad y semejanza. La piel de los habitantes de sus mundos no es una armadura ni una barrera, sino que es porosa y fluyente, ya que apuesta por la hibridación y la simbiosis.
Su obra forma parte de destacadas colecciones como las de Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, MUSAC, Artium, CA2M, La Caixa, Fundación Botín, Corcoran Gallery of Art, The Katzen Art’s Center, FRAC Corse, Museo de El Cairo, etc., y ha tenido gran difusión dentro y fuera del circuito artístico, como autora de publicaciones, textos para congresos, etc.
Ha expuesto individualmente en centros públicos como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (1997, Madrid), La Gallera (1998, Valencia), Fundación Pilar y Joan Miró (2000, Palma de Mallorca), Iglesia de Verónicas (2001, Murcia), DA2 (2002, Salamanca), Casa de América (2004, Madrid), Instituto Cervantes (2006, París), La Panera (2008, Lleida), MUSAC (2009, León), Centre del Carme (2010, Valencia), Sala Rekalde (2011, Bilbao), Museo Patio Herreriano (2012, Valladolid), Sala Alcalá 31 (2015, Madrid), Artium (2016, Vitoria), Cortes de Castilla y León (2016, Valladolid), Palacio de la Madraza (2016, Granada), Es Baluard (2017, Palma de Mallorca), Capilla del Museo Barjola (2017, Gijón), Centro Puertas de Castilla (2019, Murcia), TEA (2019, Tenerife), Sala Atín Aya (2019, Sevilla), Sala Kubo Kutxa (2021, San Sebastián), Museo Nacional Thyssen-Bornemisza (2021, Madrid), Museo Lázaro Galdiano (2023, Madrid), Museo Nacional de Antropología (2025, Madrid), La Térmica Cultural (2026, Ponferrada) y el Museo de Palencia (2026, Palencia).

