Chechu Álava

Por Elena Fernández Prada

 

Chechu Álava (Piedras Blancas, Asturias 1973) es una artista licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca que reside actualmente en Paris. Se trata, probablemente, de la artista asturiana con mayor proyección internacional; de hecho ha sido seleccionada recientemente por la editorial Thames & Hudson para ser incluida en la publicación “100 painters of tomorrow”. 

Álava es eminentemente pintora y, en sus pinturas se puede apreciar la densidad de una nebulosa que nos acerca al aura de los retratados –rostros reconocibles para muchos–, así como nos aleja de ellos con extrañamiento, introduciendo una siniestra fisura en el remanso que logra crear. 
En sus piezas sin embargo se respira paz, la tranquilidad de un instante detenido sin prisas, de un momento meditado. Posiblemente de una reflexión hacia la propia subjetividad de la artista, que no cesa de buscarse en sus piezas a sí misma. 


Presencia en internet

Página Web 

Página en Vimeo

Ficha en Galería Espacio Líquido

Ficha en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial

Perfil en Facebook


Entrevistas y enlaces

Los hilos de Chechu Álava”, José A. Samaniego, La Nueva España 10-12-2011

Chechu Álava y Juan Fernández, sobre “I’ll be your mirror” dentro de “Extensiones-Anclajes”, Casa de Cultura de Cudillero, LABoral Centro de Arte y Creación Industrial

Chechu Álava. Los placeres y los días”, Ana Fernández, El Cultural

Las Sisters de Chechu Álava” Plataforma Arte Contemporáneo 26-3-2013

Faro Espiritual. Chechu Álava, Paco Fernández y Miguel Galano” NG Gestión Cultural

El ovillo pictórico”, Jaime Luis Martín, La Nueva España, 7-12-2011

Una conversación”, en torno a Retrato de Familia, 7-5-2011

La sala Espacio Líquido llevará este año a ARCO obra de Chechu Álava” J. L. A., 28-1-2014 

Chechu Álava. Dr Freud. 2013. Óleo sobre lienzo. 130 x 162 cm.


Exposiciones individuales

2013 “Souvenir”. Galería Nueveochenta. Bogotá. Colombia.
“Sisters”. Galería Utopía Parkway. Madrid.
2011 “The Romanov”. Triple Base Gallery. San Francisco. USA.
“El hilo de Ariadna”. Galería Espacio Líquido Gijón.
2009 “Le temps perdu”. Galería Utopía Parkway. Madrid..
2008 “Los placeres y los días”. Galería Espacio Líquido. Gijón..
2004 “La vida breve”. Galería Espacio Líquido. Gijón..
1999 “No estaba muerta, estaba de parranda. (Elogio de la pintura)”. Sala Borrón. Oviedo.
1996 “Sus labores. (Needlework)”. Ajimez Arte. http://www.arrakis.es/~ajimez.
1995 “Dibujos y pinturas”. Casa Municipal de Cultura de Avilés. Asturias.


Exposiciones colectivas (selección)

2014 “Faro espiritual”. Galería Espacio Líquido. Gijón. 
2012 “Face to Face”. Adam Baumgold Gallery. New York. USA.
2012 “Fiction – Non Fiction”. Adam Baumgold Gallery. New York. USA.
2010 “Now, it’s about what you can’t see”. Triple Base Gallery. San Francisco.
2010 “La frontera de lo visible”. Galería Utopía Parkway. Madrid. 
2008 Mujeres pintoras de Asturias. Cajastur . Mieres, Avilés. Gijón.
2007 “ Collectif 6BIS” Galerie Municipale Vitry-sur-Seine. Francia.
2007 “Extensiones- Anclajes”. “I’ll be your mirror” Fundación Laboral. Cudillero. Asturias.

Ha participado en repetidas ocasiones en ARCO, además de en otras ferias por todo el mundo: Joburg ArtFair, Arte Santander, ArtBo, AquaArtMiami, CIRCA, Swab, Arte Santander, Pulse Miami Art Fair, NextArt Fair Chicago, HotArt Balelatina o FIAC.
Además, ha obtenido reconocimientos como la Beca de Residencia en el Colegio de España de la Cité Universitaire de Paris, así como otras en Austria o Portugal.
Sus piezas están en DKV Art Collection, el Museo de BBAA de Asturias, el Ministerio de Cultura de España, los Gobiernos de Castilla y León y Asturias, entre otros, además de en numerosas colecciones privadas. 

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Chechu Álava, La peluquera, 2013. Acuarela sobre papel


Entrevista de Elena Fernández Prada a Chechu Álava

He observado en tu trabajo que estableces una diferencia de proceso y temática entre dibujos y pinturas. Los dibujos parecen sacados de fotografías cotidianas, tomadas en viajes, paseos, el día a día con amigos. Los cuadros se ve que en gran medida parten de fotos tomadas de los medios, de la historia, son retratos de escritoras, artistas, personas que de una forma u otra te resultan atractivas. ¿Por qué haces esta diferencia? ¿Tiene que ver con el tratamiento, con lo que cada medio te ofrece?

Creo que los dibujos que has visto son de una época anterior a las pinturas, y en ese momento trabajaba de otra manera. Pero siempre me parece muy interesante la diferencia que hay entre dibujar y pintar, el proceso suele ser muy distinto. Al menos yo tengo una relación de diferente naturaleza con cada medio. El dibujo es más inmediato, a veces es una manera de encontrar ideas que de repente aparecen como una sorpresa. En ocasiones me indican, según lo que experimento al hacerlos, que de esa imagen puede salir luego un cuadro. Otras veces es mejor que permanezcan como dibujo, pues hay algo en ellos irrepetible.

Hay un aspecto en tu forma de presentar las figuras que asocio con la imagen del autómata, de la muñeca; una cierta rigidez de la pose, unido a la blandura de las formas y la suavidad de las superficies, una cabeza desproporcionada, tronco y extremidades delgados y pequeños, los ojos grandes y muy abiertos, la frontalidad... Me recuerda a algunos niños en los retratos de familia de Goya, o al tratamiento de los personajes en los bocetos para tapices. Hay una cierta convencionalidad en la manera de presentar las figuras, como si estuvieran en un escenario. ¿Te interesa este aspecto de extrañeza cercana a lo siniestro?

Goya, ¡qué ojo, Elena! Hace ya tiempo que tengo un catálogo con pinturas de Goya abierto en mi taller, siempre presente a mi lado cuando pinto. ¡Me inspira tanto! Sobretodo sus retratos. Pero yo no busco lo siniestro. Puede que la pintura antigua, bajo nuestra mirada actual, resulte extravagante o siniestra, pero para mí no lo es. Sí que me interesa, en cambio, la noción de extrañeza en cuanto a que todo , si lo observamos detenidamente, es absolutamente extraño, insólito e incluso milagroso y nos enfrenta al abismo de la existencia.

Chechu Álava. Lee Miller con dolor de cabeza, óleo sobre lienzo 46 x 55 cm. 2013

Por otro lado percibo en muchas de tus obras (sobre todo en la pintura) una carga sugerida de sexualidad, muchas veces asociada a lo infantil, que juega con la ambigüedad, igual que hay una cierta indefinición de género, como en la pieza Niña Niño. Creo que esto es lo que me ha hecho relacionar tu trabajo con Balthus. ¿Qué te parece este pintor? ¿Es el tema de la ambigüedad un aspecto relevante en tu trabajo? ¿Te preocupan en este sentido los roles de género?

Balthus es otro de mis faros. Me gusta mucho. Y el tema de la ambigüedad me atrae enormemente, pues creo que todo se solapa, nada es completamente blanco ni negro. Por ejemplo, creo que todos tenemos en nuestro ser energías femeninas y masculinas que se van manifestando con mayor o menor intensidad en diferentes etapas de nuestra vida. A veces la línea que las separa se hace más delgada según las edades, o bien es más marcada según el momento hormonal. Por ejemplo en los ancianos muchas veces tan sólo la ropa hace ver que sean un hombre o una mujer.

Eso lo tenía presente en la pintura “Niña Niño”, me interesaba reflejar ese momento de la pre-pubertad en el que el cuerpo es tan similar.
En cualquier caso el tema de género es complejo. Somos distintos y somos iguales. Y cuando buceo de manera profunda en mi interior, por ejemplo practicando la meditación, ahí ya no soy ni hombre ni mujer, ni tampoco Chechu Álava, sino pura vida que vibra, y a la vez estoy más cerca de mi verdadero ser, algo más grande que lo que se ve en la superficie material o en las apariencias. Somos como capas de cebolla, y algunas características se van disolviendo según vayamos más y más adentro.

¿Cuál es el sentido de la borrosidad en tus cuadros? ¿Tiene que ver con esta ambigüedad? ¿Quieres generar una determinada atmósfera?

Hay cuestiones formales en pintura que salen “a pesar de mí”. Una de ellas es la borrosidad que mencionas. Surgió al intentar pintar por capas como los antiguos maestros. También buscaba pintar el aire que nos rodea, a la vez que la corporeidad. Y todo se fusionaba… Creo que yo veo así la realidad, como una sopa cuántica donde todo está unido y no hay líneas marcadas que separen una cosa de otra. Pero tal vez los próximos cuadros salgan más nítidos, no sé.

Es evidente que tomas mucho de la tradición clásica de la pintura ¿Qué artistas son importantes en tu trabajo? ¿Y que escritoras y escritores te interesan?

Las influencias han ido evolucionando según mis etapas vitales. Estos últimos años Goya y Velázquez son pura magia para mí, pero hay tantos que me fascinan, en realidad toda la historia de la pintura… En la época de la Facultad de Bellas Artes necesitaba descubrir mujeres artistas y sobretodo me fijaba en el arte contemporáneo. Era importante para mí encontrar hermanas mayores y continúa siéndolo, pues me ayudan a conocerme a mí misma. Con la literatura pasa lo mismo, he seguido un recorrido de lo más variopinto. Cuando vine a París leí mucho siglo XIX, Proust, Tolstói, Dostoyevski… Y últimamente todo lo relacionado con la vida y la muerte, cuestiones espirituales, pensadores como Krishnamurti, Karlfried Graf Dürckheim… Antes leía más sobre Arte, ahora menos. 

Chechu Álava. Hannah Arendt, óleo sobre lienzo 41 x 33 cm. 2012

En tu pintura hay retratos de escritoras, actrices y artistas. ¿Con qué criterio las eliges? ¿Te interesa su obra, su aspecto o percibes una relación entre ambas cosas?

El punto de partida a la hora de elegir una imagen suele ser un flechazo, un “coup de foudre” y tiene más que ver con la intuición que con algo mental o racional. Se produce una empatía, un sentimiento relacionado con el amor. Esto puede surgir simplemente ante la belleza o por la historia o personalidad del personaje. Pueden ser personas famosas o anónimas. Hay gente con la que me cruzo en el metro unos minutos que me inspira, sin saber por qué. Otras veces nacen en el propio cuadro, a partir de una imagen que se distorsiona y toma vida propia.

En la exposición Sisters te presentas en el contexto de estos retratos de mujeres. ¿Sientes una afinidad, un vínculo o identificación con ellas, consideradas como grupo? ¿Es lo femenino una categoría relevante en tu pensamiento? ¿te consideras feminista?

Siento una cercanía hacia estas mujeres y siento que ellas están en mí, igual que todos estamos interconectados. Por eso las considero como hermanas mayores. Y sobretodo experimento un profundo agradecimiento hacia aquellas que de un modo u otro fueron abriendo puertas. Que brote lo femenino en mi trabajo es inevitable, está en mi naturaleza, es inherente a mí y simplemente dejo que brille, no necesito que sea premeditado. 
Claro que me considero feminista pues el feminismo ante todo defiende la igualdad de derechos y libertades entre hombres y mujeres, es pura justicia social. También creo que nuestro futuro como humanidad depende de ese equilibrio, y es el momento de dar paso a lo femenino.

Chechu Álava. Simone de Beauvoir, óleo sobre lienzo, 27 x 35 cm. 2012

En tu obra hay una fuerte presencia de la melancolía, el tedio, también una componente literaria y cinematográfica. ¿Los libros y las películas te ayudan a identificar y, por así decirlo, escenificar esos sentimientos?

Puede influirme una novela, un poema, una película… la creatividad nace de tantas cosas… no creo que sea yo la que la genera a partir de la nada, sino que es una resonancia con algo, de nuevo todo está interconectado. Por eso titulé una de mis exposiciones individuales “El hilo de Ariadna”, pues siento que voy tirando de un hilo que otros u otras me han tendido. Tan sólo hay que seguir las migas de pan en el camino.

París parece el lugar ideal para el desarrollo de estas ideas. ¿La aparición de estos temas están relacionados con tu estancia en esa ciudad, o tu traslado fue una afortunada coincidencia?

Decidí venir a París hace doce años tras tirar unas monedas al aire, que es una manera igual de válida que otra de tomar decisiones. No vine por el Arte contemporáneo, ya que no es una ciudad que esté hoy en día a la cabeza en ese sentido, lo cual en realidad no me preocupa. Es una ciudad bellísima, tan bella que le perdonas su dureza. Sí, seguramente su estética ha ido marcando la de mi obra, y también el hecho de que París siga nutriéndose de su pasado.

La fotografía, como huella del momento fugaz, está asociada a la desaparición del motivo. ¿La sensación de pérdida y la nostalgia que eso conlleva tiene que ver con tu uso de fotografías antiguas, como es el caso de los retratos de los Romanov?

Hay fotografías antiguas que directamente me atrapan. Me pasó cuando me topé con las de las niñas Romanov. Empecé a pintarlas y la mano iba sola, eso pasa muy pocas veces. Me relaciono con figuras pasadas sin diferenciar si viven o no en el presente. La emoción es tal que no existe el tiempo o la distancia.
 

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Chechu Álava. Niña-niño, óleo sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2012

Con mucha frecuencia, yo busco en Internet las imágenes que luego utilizo para pintar, lo que para mí tiene la ventaja de la rapidez y facilidad a la hora de acceder a la documentación visual. También uso Photoshop para hacer collages digitales que después reproduzco con la pintura. ¿Cómo localizas las fotografías de las que partes? ¿Las sometes a algún tipo de manipulación antes de pintarlas?

Yo hago muchas fotos, aunque no las he mostrado nunca como mi trabajo, y de ellas salen algunos dibujos y cuadros. Y por otro lado me gusta también navegar por Internet y dejar que de manera aleatoria una imagen me lleve a otra, es algo que genera muchos descubrimientos. Hace unos seis años, cuando empecé a hacer retratos, tomaba los brazos de una imagen, la cara o las piernas de otra y también hacía mis frankensteins con Photoshop… Otras veces no las manipulo.

También uso Internet para buscar documentación de temas y artistas que me interesan, difundir mi trabajo y estar en contacto con artistas y otras personas relacionadas con el arte. ¿Cuál es tu relación con la web en ese sentido? ¿Usas las redes sociales?

Internet es un gran pozo sin fondo maravilloso, aunque hay que saber beber de él para que no te absorba ni sature. No sustituye la alegría y el silencio del taller ni el placer de un libro, pero valoro como tú la posibilidad que ofrece de conectarnos y el gran prodigio de que todo esté ahí. La abuela Margarita, mujer sabia mexicana, guardiana de la tradición maya, dice “ Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento, pues llegará un día en el que se volverá a compartir en círculos abiertos”. 

  Chechu Álava. Camille Claudel, óleo sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2012

Chechu Álava. Camille Claudel, óleo sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2012